¿Cómo deben afrontar las empresas el final de la crisis sanitaria?

Hábitos de compra tras el coronavirus
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En poco más de un mes, la situación para buena parte de las empresas ha dado un vuelco que era inimaginable solo unas semanas antes de la llegada de la pandemia de COVID-19. El estado de alarma dio paso a un confinamiento y a un parón en la actividad de muchos negocios cuya capacidad para reponerse de tamaño golpe se encuentra en entredicho. Esta anómala situación nunca experimentada por la sociedad mundial traerá consigo consecuencias tanto en el futuro de las empresas como en el comportamiento de los consumidores, cuyos hábitos de compra están cambiando.

Aceleración del cambio

La dramática situación en la que nos hemos visto envueltos ha provocado que numerosos negocios hayan apostado por soluciones tecnológicas que hicieran posibles prácticas como el teletrabajo o el comercio online. Sin embargo, la falta de mimbres en estas lides ha sido la causante de resultados insuficientes y, en ocasiones, ineficaces.

De hecho, solo aquellas que estaban inmersas en una transformación digital coherente y bien pensada han tenido una mayor cintura para capear las situaciones que se han venido dando en las últimas semanas. 

Así pues, no es descabellado apuntar que esta crisis sanitaria -y económica- tenderá a acelerar un cambio en los modelos de negocio, poniendo mayor énfasis en las soluciones tecnológicas. 

¿Qué hacer ante este nuevo escenario?

Responder a esta pregunta supone un complicado ejercicio de análisis para el que aún no tengo todos los datos, pero sí que es posible aventurarse hacia la priorización de unas prácticas u otras.

Eso sí, antes cabe señalar que no todas las empresas tendrán ante sí el mismo camino. Aquellas que pertenezcan a los sectores más afectados por esta situación -turismo, restauración, viviendas, automóviles…- habrán de enfrentarse a retos complicados que solo superarán mirando hacia adelante, es decir, enfocándose en un nuevo modo de hacer las cosas, ya que es más que probable que no recuperen al cien por cien su actividad anterior.

En cambio, las que se han visto reforzadas -alimentación, salud (rutinas saludables)…- deberán atender a las nuevas oportunidades que surgirán una vez superada la pandemia. Es más, su impulso será clave para la buena marcha de la economía en un momento de gran incertidumbre.

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Retos de los negocios tras el coronavirus

Dejando de lado las circunstancias individuales de cada empresa, ya que estas requieren un análisis pormenorizado, podemos señalar cuáles son los principales retos que tienen ante sí:

  • Predecir y analizar cada uno de los posibles escenarios que irán surgiendo en los próximos meses. Es clave sopesar la situación del negocio y tratar de adelantarse a cómo van a reaccionar los consumidores.  
  • Dimensionar y optimizar la gestión de la empresa y de los equipos que la componen. Como he señalado con anterioridad, el escenario ha cambiado y su consecuencia es que la operativa probablemente se verá afectada. Si a esto le unimos un cambio en los hábitos de compra y de consumo y una más que posible crisis económica, cualquier empresa ha de mejorar su modelo de gestión y adecuarse a una nueva realidad. Para ello será esencial el uso de herramientas tecnológicas que permitan integrar todos los datos que ayuden a conocer mejor al cliente y el negocio. 
  • Conocer mejor al cliente. Algunos hábitos de compra en la cuarentena parece que perdurarán en el tiempo y se prevén cambios en los modelos de consumo. Habida cuenta que la “vuelta a la normalidad” será paulatina y que muchos consumidores se verán lastrados por una merma en sus ingresos, las empresas tendrán que adecuar sus productos y servicios a las nuevas demandas. Para ello, será recomendable hablar con tus clientes actuales -y con los potenciales-, vendedores y distribuidores para clasificar y entender cuáles son todos los puntos de dolor que afectan a la experiencia de cliente, así como seleccionar  aquellas tecnologías que permitan conocer mejor sus necesidades y adelantarse a ellas, de tal manera que los procesos de compra se vuelvan más eficientes.
  • Mejorar la eficiencia y la productividad mediante un cambio en la organización. Relacionado con el anterior punto y conociendo los citados puntos de dolor que afectan al cliente, adaptaremos la organización, los procesos de trabajo, el uso de metodologías ágiles y la formación de las personas en el uso de las nuevas tecnologías para garantizar el cambio cultural.  
  • Trabajar con modelos colaborativos dará como resultado la motivación del empleado. De este modo se recupera el sentido de pertenencia, dando lugar a estructuras más integradas en donde la comunicación y la información fluya de forma transversal hacia toda la compañía. 
¿Qué es un proceso RPA?
  • Potenciar la estrategia digital. El confinamiento ha puesto de manifiesto la fragilidad de las estrategias digitales de muchos negocios y la oportunidad para mantener el único canal de ventas. Las búsquedas y uso de las redes sociales se ha disparado, por lo tanto, hemos de utilizar el digital como un canal de inspiración y comunicación, con una estrategia de branding y performance que permita enamorar a los consumidores. Sus nuevos hábitos de compra obligarán a las empresas a ser más creativas en la estrategia de venta y buscar nuevas tecnologías e innovación para vender de una forma masiva y no presencial. 
  • Externalizar algunos procesos. Muchas empresas se tienen que adaptar a su nueva realidad, de manera que los modelos colaborativos cobran todo el sentido permitiendo crear proyectos a medida con diferentes especialistas para abordar la transformación digital. 
  • Abrirse a la innovación. Será necesario potenciar el intraemprendimiento, conocer el gap del mercado, las necesidades de los clientes, analizar las nuevas start ups y sus innovadores modelos de negocio para adaptarse y ser competitivos en un mercado veloz y vivo que se encuentra en continuo cambio. 

En definitiva, nos hallamos en un momento crucial para el devenir de numerosas empresas, que deben decidir si dar un paso adelante hacia una más que necesaria transformación digital que sitúe al cliente en el centro de sus estrategias, o apostar por los viejos modelos de negocio que están viendo tambalear su vigencia.

Manuel Jurado, Director General de 67 Pulsaciones

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